La asociación de Memoria Histórica homenajeó a quienes permanecieron durante décadas silenciados por la dictadura, el miedo y la amnesia colectiva.
Alcalá la Real celebró ayer, coincidiendo con el 90 aniversario de la toma de la localidad por las tropas franquistas en el año 1936, un acto de homenaje a las víctimas de la represión franquista de Alcalá la Real y del conjunto de la Sierra Sur de Jaén, en el cementerio alcalaíno.
Organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) Sierra Sur de Jaén, el acto quiso recuperar la memoria de quienes fueron asesinados, encarcelados, torturados, perseguidos, depurados o empujados al exilio, así como de unas familias obligadas durante décadas a convivir con el miedo y el silencio.
Salvador Corrales, presidente de la asociación y Mercedes Lizana, miembro de su Junta Directiva leyeron un manifiesto que pretendía desde una perspectiva pedagógica y divulgativa, recordar la toma de Alcalá la Real el 30 de septiembre de 1936 y la tragedia que siguió a aquella fecha con una dura represión, encarcelamientos, torturas y fusilamientos sin juicio alguno.
La zona del Barrero-Carretera de Priego, donde fueron asesinadas decenas de personas que permanecieron durante días sin sepultura y sin que sus allegados pudieran recuperar los cuerpos bajo amenazas, fue uno de los principales escenarios.
Noventa años después, algunas de aquellas víctimas siguen desaparecidas. Por ello, el homenaje volvió a reivindicar la necesidad de localizar los lugares de enterramiento, recuperar los restos cuando sea posible e identificarlos, para que sus familias puedan ofrecerles finalmente una sepultura digna.
El recuerdo se extendió también a las víctimas de la posguerra de toda la Sierra Sur de Jaén, unos encarcelados, otros perseguidos, otros huidos y exiliados e incluso muchos prisioneros en campos de concentración nazis.
Familiares de algunas víctimas presentes en el acto, como Carmen Serrano (nieta de Pedro Padilla Frías , fusilado en Jaén en 1941) y Enriqueta Martos (nieta de Francisco Nieto González , fusilado en octubre de 1936) intervinieron para contar su historia personal y familiar que durante mucho tiempo permaneció relegada al ámbito privado.
También se recordó a la guerrilla antifranquista de los años cuarenta y a uno de sus guerrilleros. Tomás Villén Roldán, “Cencerro”, natural de Castillo de Locubín, relatandose la experiencia de Pepe Lara, su nieto, el cual con el paso del tiempo descubrió quién era realmente su abuelo que luchó por la defensa de la República y de la democracia.
La historia sirvió para mostrar cómo la dictadura no solo persiguió personas, sino que también condicionó durante décadas la manera en que sus trayectorias fueron recordadas por las propias familias y por la sociedad.
Una ofrenda floral cerró el acto con el deseo de la ARMH Sierra Sur de Jaén de que la recuperación de la memoria sirva no solo para conocer lo sucedido, sino también para reparar dignidades, devolver nombres e historias a quienes fueron silenciados y transmitir a las nuevas generaciones el valor de la democracia y de los derechos humanos.
"Noventa años después, recordar aquel pasado no debe significar permanecer atrapados en él, sino comprenderlo para construir una sociedad más consciente de su historia, más respetuosa con las víctimas y más comprometida con la convivencia democrática". "Conocer, recordar y reparar para que el silencio nunca vuelva a imponerse sobre la dignidad".